“Todo funciona mejor cuando no estoy en la oficina”

Durante mis años como empleada y voluntaria he recibido grandes lecciones sobre un concepto que realmente no sé con cuánto éxito lo implemento: el empoderamiento. Parece ser uno de esos ingredientes infalibles de todo líder, el que el jefe siempre aconseja y el que uno en el rol de dirección siempre anhela emplear para ser más productivo y al mismo tiempo asegurar el desarrollo de sus equipos.

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Imagen tomada de http://dorganizacionaluni.blogspot.com.co

Hecha esta introducción, hoy siento una necesidad enorme de confesar que tras dos meses fuera de la oficina (por licencia de maternidad), he validado varias frases célebres, pero la que quizá más me ha marcado es: “el mundo no se va a acabar si usted no está”. Y aunque supongo que a todos nos pasa eso de querer ser imprescindibles para abrazar el trabajo, la realidad es que si usted no está y todo sigue funcionado de maravilla, algo hizo bien, mínimo: acertó con la selección de su equipo de trabajo y/o dejó una planeación y un norte claro.

Y es que esta  etapa en casa me ha hecho rescatar mi niña interior, sobre todo por esto tan nuevo de la maternidad pero llevándolo al campo laboral, he vuelto a:

  • Sorprenderme: como rasgo intrínseco de mi personalidad, no puedo dejar del todo el control y he escapado por segundos para revisar el correo de la oficina ¿Qué he encontrado? Maravillosas sorpresas que me dan la evidencia, no de lo bien, sino de lo mejor que funciona todo ahora que no estoy. Sería poco decir que algunos productos que puedo “espiar” en los emails me dejan ver que todo es más creativo y fluido.
  • Ocuparme de lo esencial: alejada de largas reuniones, solicitudes de permisos, inconvenientes cotidianos, me he visto sumergida en la delicia de la estrategia, en la pasión de lo que propondré cuando regrese. En resumen: en llenar el vaso para tener algo qué ofrecer.
  • No meterme en lo que no me importa, estoy en mi juego: “el mundanal ruido” sí que desconcentra. Ahora no sé qué pasa entre áreas, me he quedado con la esencia de cada quien y ese monstruo de los conflictos entre los miembros del equipo (que siempre quise resolver en su totalidad, conllevando un enorme desgaste) se han resuelto mejor que cuando yo estaba, de una forma más directa.

De modo que el mantra para repetir cuando regrese a la oficina es: “Todo funciona mejor cuando no estoy en la oficina” pero no para arruinar mi autoestima sino para ceder un poco a la necesidad de controlar todo y dejar volar más a mis colegas, para darle a cada quien su lugar y concentrarme en lo que agregará valor y norte.

Si este ha sido su caso y todo ha funcionado perfecto en su ausencia, siéntase feliz por el equipo que tiene y aprenda de ellos. Dicho en otras palabras:

“Planee en función de décadas. Piense en función de años. Trabaje en función de meses. Viva el día a día.” Jules Marcoux (Tomado del Tweet de @liderazgomr)

 

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