Aplica para las empresas y para las entidades sin ánimo de lucro. Siempre que queramos involucrarnos en el camino de la Responsabilidad Social, podemos caer en el riesgo espejito, espejito…

¿Cómo identificar si lo estamos convirtiendo en atributo?

  1. No trasciende el discurso (es la característica y la tendencia favorita a mencionar en declaraciones públicas de los directivos)
  2. Se conviernte en una característica de la comunicación comercial (servimos con responsabilidad social, creamos con responsabilidad social, somos socialmente responsables) y no implica una transformación cultural ni de los procesos organizacionales.
  3. Está presente en los planes de acción pero no llega a política institucional.

¡Cuidado! Los riesgos

Si se está presentando con frecuencia que la responsabilidad social sea un fin y no un modo de actuar, nos podemos enfrentar a:

  1. Pérdida de credibilidad interna y externamente.
  2. Banalización de la responsabilidad social, esto es: falta de rigor para implementarla y falta de compromiso real de los directivos de la organización = No pasará nada.
  3. Cero resultados frente a la responsabilidad social.
  4. Mala ponderación en comparaciones frente a otras organizaciones (quienes probablemente ya lo integraron más allá del atributo).

Antes de convertir la responsabilidad social en argumento de venta o posicionamiento, es importante por lo menos:

  1. Dejar explícito el compromiso de la alta dirección con transformaciones de fondo (cambio de pensamiento, de paradigma, costos y ahorros asociados, esfuerzos adicionales por un tiempo ,etc.)
  2. Tener claro el alcance de una política de responsabilidad social y establecer prioridades.
  3. Diagnosticarse.
  4. Tener plan de acción con resultados concretos que den cuenta de los avances

La responsabilidad social debe ser una filosofía de gestión y para que se nos reconozca como líder en este campo, el discurso será lo último que hablará por nosotros, pues las acciones harán que sobren las palabras.

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