Si tan solo pensar que la Responsabilidad Social contribuye a construir o afianzar la reputación en las empresas, no sé si lloverán tomates por querer “mezclar” academia con responsabilidad y con reputación.

Pero… ¡Un momento! Permítanme unos cuantos argumentos

Cultura Organizacional Universitaria

  1. Ser: como toda organización, una universidad debe trabajar primero en lo que ES. Reconocerse en su rol activo de construcción de ciudadanía presente y futura sin olvidar evaluarse como organización. Ser implica algo que no puede copiarse y que sin su existencia poco se puede concretar: la cultura. Antes de hablar de reputación y comunicación de la Responsabilidad Social, hay que hablar de la cultura, del día a día de la organización y de cómo se vive en ella un comportamiento socialmente responsable.
  2. Hacer: con una identidad y culturas claras, el hacer estará permeado por la manera como la universidad (u organización) interprete la Responsabilidad Social. Si el hacer tiene un sentido profundo, misional y con convicción, el cómo de ese hacer traerá consigo la transformación y los resultados.
  3. Comunicar: en Responsabilidad Social la comunicación no debería considerarse una estrategia de posicionamiento ni reputación (o al menos no solamente). Es parte del diálogo que una universidad (o cualquier organización) debe entablar con sus grupos de interés para evaluarse, para exponer sus prácticas y para entender mejor sus impactos. Este diálogo se complementa con la rendición periódica de cuentas y también con canales y espacios de comunicación permanentes, con puertas abiertas las 24 horas.
  4. Rehacerse:  el tomar con seriedad ese diálogo con los grupos de interés, dando respuesta a sus inquietudes, demostrando cotidianamente que la Responsabilidad Social no es sólo una estrategia sino una convicción, significa que estaremos en capacidad de rehacernos en lo que aún estemos generando impactos negativos. Esta es una gran oportunidad de innovación.

El resultado: confianza. No es de la noche a la mañana, no es en cuatro pasos, tampoco. Para comunicar de manera responsable hay que tener gestión y para tener gestión hay que privilegiar la responsabilidad social. Si hemos ganado la confianza probablemente llegará consigo la reputación. Y qué mejor que una construida con sentido social y transparencia.

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