Del jardín del corazón
Foto tomada de: http://www.flickr.com/photos/plantasyflores/

Me gusta entender la importancia de cerrar ciclos para encontrar un argumento que me dé el coraje para tomar decisiones; no me gusta tomarlas de cualquier manera. Creo que al cerrar ciclos (personales, laborales, sentimentales…) siempre existe la oportunidad de evaluarse o por lo menos a mí me encanta pensar qué hice bien y qué pude haber hecho mejor.

Al cerrar recientemente un ciclo laboral, justamente estuve esculcando recuerdos, clasificando, entendiendo y atando cabos; haciendo una lectura de cómo fue esa experiencia y me tomó varios días enlazar la importancia que tiene lo que se entrega en un lugar de trabajo.

Supongo que a todos nos pasa que dejamos que se haga una peligrosa alquimia entre la gente con la que trabajamos, la rutina, las tensiones, los puntos de vista diferentes, los líos personales, el cansancio y cualquier otro elemento que se les ocurra. Mientras dejamos que se mezcle, vamos descuidando lo que entregamos.

Entre todo lo que pensé, se me ocurrió que es bueno sembrar para cosechar mejores relaciones laborales y lo resumí en una frase de despedida que les dejé: “Del jardín de mi corazón, espero haberles dado solo las mejores flores”. Para mí es claro que sólo podemos dar de lo que tenemos y que aunque no todos tengamos dentro de nuestra misión personal el cultivar para entregar (amor, solidaridad, paz, humor), es difícil encontrarse con la realidad de que algún día -con suerte- seremos sólo un recuerdo para los demás ¿Qué clase de recuerdo estamos dejando?

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